“…¿ Y si hacemos un asiento de reining como una McClellan ?….”

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Juan con su yegua “Flash” a punto de estrenar su nueva silla.

Fue hace unos 3 años, cuando el padre de Juan Araquistain me llamó y me dijo que quería hablar conmigo, que estaba muy preocupado, puesto que tras el desafortunado accidente de su hijo, el médico les había dicho que Juan no podría volver a montar a caballo y casi al unísono o quizás por una mezcla de intuición o telepatía, dijimos prácticamente al mismo tiempo “… ¿Y si hacemos una silla de reining, pero como una McClellan, con un agujero en medio?”… ¡Claro! me dijo, ¡por eso te llamo!

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Foto : Juan Araquistain

Y es que Juan Araquistain había sufrido un aparatoso accidente montando un potro que le supuso graves heridas y una lesión en la uretra que le impedía montar a caballo por la presión que recibe ésta durante la monta. Y sin querer menospreciar a nadie, no estamos hablando de un jinete cualquiera. Juan, a pesar de su corta edad, ya cuenta con diversos títulos en competiciones de reining y reined cow horse en España y precisamente ahora, mientras estoy escribiendo estas líneas, está camino de Italia hacia su primer Futurity con su espectacular yegua “Flash”.
Pero volviendo al principio, se trataba de hacer un prototipo de asiento con una silla usada  para ver si realmente la idea de hacer un agujero en una silla de reining era buena y permitiría a Juan volver a montar y entrenar caballos. Era el momento de decidir que silla nos serviría de prueba y quizás me equivoco pero, creo que con cierta resignación Juan decidió entregarme su silla de siempre, una “Billy Cook” para que procediera a desmontarla y vaciara el asiento. No fue fácil y como es lógico, debía tomar el máximo de precauciones añadiéndole un acolchado extra al asiento para que no notara molestias al montar que pudieran acarrearle en el futuro más problemas todavía.
Obtuvimos así un asiento atípico que dificultaba en exceso la monta convencional pero, le permitió volver a montar y entrenar caballos sin que ello afectara a su lesión. Tuvo que adaptarse a esa silla supongo, porque no le quedaba otra opción. Fue un experimento que si funcionaba derivaría en una nueva silla con unas características especiales.

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Y así fue, de hecho, con el tiempo Juan fue ganando confianza y obviamente me pidió una nueva silla en la que modificara el asiento para mejorar su monta. Cuando hicimos el experimento con la primera silla, el objetivo principal era poder volver a montar, competir y entrenar caballos, aunque con ciertas dificultades debido al grosor del acolchado que entonces necesitaba en el asiento. Ahora se trataba de hacer lo mismo, pero con grandes mejoras, mejoras que le permitieran continuar entrenando caballos y continuar compitiendo al más alto nivel, usando una silla con un asiento que le aportara las mismas sensaciones que una silla convencional de reining.

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Detalle de la unión de la horquilla y asiento.

Y éste es el resultado, una silla que he realizado siguiendo escrupulosamente las directrices que Juan me pidió, así como ciertos cambios que yo le propuse.
No ha sido un trabajo fácil, puesto que las características que debía tener el asiento son algo antagónicas a lo que es una silla convencional de reining y no me refiero solo al agujero, sino también al arco que marca el asiento.
Ha sido muy gratificante para mí ver que Juan realiza de nuevo sus maniobras de reining (spins, sliding stops…) como si nada hubiera pasado y es que si le veis montar un día seréis incapaces de ver nada extraño, al contrario, es un espectáculo verlo montar. Poco antes del accidente en una entrevista que le hizo la revista Hipica Catalana, le preguntaron ” Si no montaras, ¿Qué crees que estarías haciendo? y él lo remató con un “…no me imagino la vida sin montar. “

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Foto: Juan Araquistain

¡Gracias Juan! y a tu padre.

Fotos: del autor y Juan Araquistain

 

 

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